El jurista Sanchez: Ratzinger es el Papa, los sucesores de Bergoglioserán todos antipapas

de Andrea Cionci

Authorized English translation can be found here. To reach the Original in italian, click the image above.

Hace unos días publicamos una entrevista con el profesor Antonio Sánchez Sáez, catedrático de Derecho de la Universidad de Sevilla (fundada en 1505) que explicaba junto a la abogada Estefanía Acosta cómo y por qué la renuncia de Benedicto XVI es inválida. Esto ha sido posible gracias alas afirmaciones cruzadas de dos canonistas pro-Bergoglio, Mons. Sciacca (Secretario de la Signatura Apostólica) y la profesora Geraldina Boni de la Universidad de Bolonia. No sólo no ha habido desmentidos, sino que ayer saltó la noticia de que el Vaticano ha metido mano al inexistente instituto del papa emérito AQUÍ

Esto parece justamente confirmar lo que el profesor Sánchez afirmaba hace unos días: el papado emérito ha sido una pantalla tras la cual Benedicto XVI continuó siendo el papa reinante y ejerciendo las funciones de “Katejon” AQUÍ

Ahora le preguntamos al profesor qué escenarios se vislumbran para el periodo post-Ratzinger y/o post-Bergoglio. Y el escenario es dramático. Si quiere leer un resumen, puede ir directamente a las conclusiones al final del artículo.

Profesor Sánchez, de Monseñor Sciacca y la profesora Boni no hasurgido respuesta alguna: ¿es esto normal en los círculos académicos? 

R. “En el ámbito académico, suele haber un tiempo razonable para que la otra parte responda, dado que las revistas jurídicas tienen plazos bastante largos para la admisión de los originales. Pero en el caso de los medios no académicos (como en este caso) normalmente ya habría llegado una respuesta. Lo que está comúnmente establecido entre nosotros, los académicos, es que ‘el que calla, otorga'”.

Pero vayamos directamente al grano: ¿qué pasaría si Francisco nos dejara o renunciara antes de la salida de Benedicto XVI? 

R. “Como hemos ilustrado AQUÍ, sin ser desmentidos, la renuncia de Benedicto XVI es nula y sigue siendo el único Papa reinante. Actualmente existe la situación de la “SEDE IMPEDIDA”, prevista por el Código de Derecho Canónico (art. 412 y siguientes), que se refiere a los casos en los que, “por cautiverio, relegación, destierro o incapacidad”, el Papa está totalmente incapacitado para ejercer sus funciones, como lo está hoy Benedicto XVI. Según el Código, deben observarse las prescripciones de las “leyes especiales dadas para estos casos”.  En cualquier caso, la salida de Bergoglio no daría lugar a la sede vacante ni a la convocatoria del cónclave, porque el papa (Benedicto XVI) sigue vivo y nunca ha abdicado (can. 153). No creo que Bergoglio dimita, pero incluso su dimisión no cambiaría su condición de antipapa y usurpador, ni la de Benedicto, el papa reinante”.

¿Y si Benedicto dejara este mundo antes que Francisco?

R. “En este caso la sede quedaría vacante (can. 335) y un “pequeño resto fiel” tendría que elegir un nuevo papa, en el exilio, quizás ya en ese momento muy perseguido por la falsa Iglesia oficial, caída en la apostasía.

El sucesor de Benedicto XVI sería contemporáneo del antipapa Bergoglio, que dirigirá la falsa iglesia ecuménicamundial, una iglesia sin transubstanciación, en la que se habrá abolido el sacrificio perpetuo (la Misa en latín ya ha sido abolida, n.d.r.), sin dogmas, unida al mundo y al resto de confesiones religiosas. Por otro lado, el pequeño remanente fiel que seguirá al nuevo Papa verdadero será la auténtica Iglesia católica”.

Muchos piensan que sólo es cuestión de esperar a que Francisco salga de escena para poder ordenar las cosas y elegir un papa que ponga las cosas en su sitio. ¿Es realmente así?

R: “Un enorme error, de importancia histórica, que continuará la línea de sucesión antipapal de Bergoglio. De hecho, si se va a un cónclave nulo (ya que por el canon 126 hubo un error sustancial en la renuncia de 2013 y en la posterior sede vacante) con unos 80 cardenales inválidos nombrados por el antipapa, sólo se elegirá otro antipapa, y luego otra vez, y otra vez. (Canon 174 § 2: si los cardenales presentes no son válidamente elegidos, la votación (Cónclave) es nula).

Todo el proceso de elección papal está regulado en la Constitución UniversiDominiciGregis, aprobada por Juan Pablo II. Vuelve a leerlo y lo verás”.

Pero, entonces, ¿por qué una gran parte del mundo tradicionalista critica ferozmente a Bergoglio mientras sigue reconociéndolo como Papa legítimo? 

R. “EL MEJOR FAVOR QUE PUEDEN HACERLE: demuestran al mundo que hasta los más acérrimos opositores de Bergoglio lo reconocen como Papa y que, por tanto, su legitimidad no está en duda. Como prueba, Bergoglio es completamente impermeable a esos ataques, pero reacciona con furia, excomulgando sin proceso canónico sólo a los eclesiásticos que no lo reconocen como Papa, a los que ponen el dedo en la llaga: su ilegitimidad.

Quienes critican a Bergoglio, pero lo consideran Papa, no sólo provocan un escándalo (si fuera Papa, habría que obedecerlo porque estaría asistido por el Espíritu Santo incluso en sus actividades ordinarias, como dice el artículo 892 del Catecismo (AQUÍ), sino que, sobre todo, TRABAJAN INCONSCIENTEMENTE PARA GARANTIZAR SU SUCESIÓN ANTIPAPAL. Muchos de estos críticos, laicos y religiosos, de perfecta buena fe, se hacen la ilusión de que criticando tan ferozmente a Bergoglio pueden convencer al próximo cónclave (falso) de que elija a un papa de la Tradición. Esto ya es completamente improbable dada la mayoría absoluta de los cardenales de Bergoglio, pero incluso si, por pura casualidad, fuera elegido un tradicionalista (como el card. Burke o Mons. Viganò) , seguiría siendo un antipapa, elegido por un cónclave inválido y, por tanto, carente de la asistencia del Espíritu Santo: se acabó la Iglesia canónica.

¿Un poco como en 1138 cuando el antipapa Anacleto II fue sucedido por el antipapa Víctor IV después de ocho años de reinado?

R. “Ciertamente: el antipapa Anacleto II reinó como supuesto papa en el Vaticano durante varios años, hasta su muerte, con el consentimiento del pueblo romano. Tal y como ocurre ahora. Pero la decisiva actuación de San Bernardo de Claraval, que apoyó firmemente al papa legítimo, Inocencio II, y denunció la usurpación del papado por parte de Anacleto II, hizo que, tras su muerte, su sucesor, el también antipapa Víctor IV, depusiera su tiara ante Inocencio II. Este cisma duró ocho años.

Algo similar ocurrió en el siglo XIV cuando Santa Catalina de Siena apoyó a Urbano VI contra el antipapa Clemente VII, que fue elegido de forma no canónica, como lo es ahora Bergoglio. La intervención de los santos fue decisiva para aclarar quién era el verdadero papa, cuando esto era motivo de controversia. Incluso hoy tenemos sacerdotes valientes que denuncian el asunto, pero no se les escucha”.

Así que, básicamente, Benedicto ha separado las líneas de sucesión para siempre: la suya es papal y la de Bergoglio es antipapal. Ahora el Vaticano admite AQUÍ  que la institución del papa emérito no existe y está trabajando para poner las cosas en su sitio. ¿Podrían convencer a Benedicto, de 94 años, de que declare algo para sanear su renuncia inválida? 

R. “No. Dado que la renuncia de Benedicto XVI fue nula AQUÍ , su actitud actual o futura es casi irrelevante, en el sentido de que el acto de renuncia es nulo independientemente del hecho de que Benedicto reconozca o no que es el Papa reinante y no Bergoglio. Es decir, en este momento BENEDICTO XVI ES EL PAPA, QUIÉRALO O NO. Y Bergoglio es un antipapa. Punto. Esto permanecerá incluso después de la muerte de Benedicto y nada podrá cambiarlo después.

Hoy, el Papa Ratzinger podría hacer unas declaraciones diciendo que él es el Papa, aclarando que su renuncia fue nula, para que los fieles sepan la verdad que por ahora sólo conocen algunos juristas, sacerdotes y fieles. Pero también podría negarlo, diciendo que Bergoglio es el Papa. En ambos casos seguiría siendo el Papa, porque LA NULIDAD DE LA RENUNCIA ACTÚA POR SÍ MISMA, INDEPENDIENTEMENTE DE LO QUE ÉL PUEDA DECIR AHORA. La propia autoridad del Papa está sujeta al Derecho Canónico, si no lo cambia de antemano. Por supuesto, una declaración del Papa Ratzinger en una rueda de prensa pública y abierta confirmando la teoría del Plan B AQUÍ ayudaría mucho, pero no sé si finalmente lo hará. En todo caso, serían nulos casi todos los actos eclesiásticos adoptados por Bergoglio en estos 8 años, como la creación o nombramiento de cardenales, igualmente nulas serían sus Encíclicas, las modificaciones del Catecismo, las modificaciones del Magisterio, etc. Sólo serían válidos los actos de administración ordinaria, en los que “Ecclesiasupplet”. Benedicto XVI podría sanear la nulidad de algunos de los actos nulos de Bergoglio si quisiera confirmarlos, pero sólo él podría decir cuáles habría fijado también con su voluntad. Por poner un ejemplo, podía confirmar el birrete cardenalicio conferido por Bergoglio sólo a aquellos cardenales que se han mostrado fieles a él y han contribuido a denunciar al antipapa”.

Una buena estrategia de salida, a estas alturas, para Bergoglio, podría ser dimitir, para dejar caer las impugnaciones a la renuncia de Ratzinger y dejar que su línea antipapal continúe con un cónclave de 80 anticardenales propios, ¿no?

R. “Una vez acorralado, sería lo único que podría hacer para, al menos, salvar su línea de sucesión antipapal y completar su obra. Pero como dije arriba, no creo que Bergoglio renuncie, porque nunca ha renunciado a ejercer el poder. Si se lee “La Chiesa tradita” (La Iglesia traicionada) de Antonio Caponnetto o “Il vero Francisco” (El verdadero Francisco), de su amigo periodista Omar Bello (fallecido en accidente de tráfico), se comprenderá hasta qué punto esto es cierto.

Pero cada vez son más los que se dan cuenta de que Benedicto XVI ha sido objeto de un golpe de estado por parte de la masonería eclesiástica y civil y que ha ideado el plan de fingir su renuncia, haciéndola inválida y nula, para seguir siendo efectivamente Papa en la sombra. Se quedó el Katejon, dejando la sede impedida, pero ejerciendo el papado, no sólo a través de la oración y el sufrimiento, sino también bloqueando al usurpador a través de entrevistas y libros, como el que escribió recientemente con el Card. Sarah y que impidió a Bergoglio aprobar la ordenación de losviriprobati en el Sínodo de la Amazonía. En otros discursos ha defendido la presencia real y sustancial de Cristo en la Eucaristía, ha dicho que el diálogo nunca puede sustituir a la misión, ha defendido Veritatis splendor de papa Wojtyla frente a la situación moral de Amoris laetitia, o ha dicho que la crisis de los abusos sexuales a menores proviene de la apostasía de la Verdad, etc”.

Algunos eclesiásticos han entendido que la renuncia no es válida y que Benedicto sigue siendo el único Papa, pero desesperan de que se pueda hacer algo. ¿Es realmente así? 

R. “Sí. Aparte de algunos cardenales, obispos y sacerdotes que aún no lo han entendido, otros callan por respeto humano y otros por cobardía. Sin embargo, una vez que se informan y rechazan la realidad objetiva, asumen una enorme responsabilidad espiritual. Porque no hay mayor escándalo que consentir una mentira -en este caso fatal para la Iglesia canónica- ni mayor caridad que decir siempre la Verdad, (veritas summacharitasest) como siempre ha hecho la Iglesia a lo largo de su historia. Pero si los cardenales siguen callando, hablarán las piedras, es decir, los laicos que aman la Verdad por encima de todo. De hecho, el debate ya ha comenzado y no se puede ocultar más. Bergoglio lleva 8 años destruyendo la fe y la moral de la Iglesia, escandalizando a los pequeños y uniéndose al Nuevo Orden Mundial masónico y anticristiano. Esto hace que mucha gente se pregunte ahora si es el verdadero Papa o no, sobre todo cuando ven a Benedicto XVI vestido de Papa, firmando P.P., dando la bendición apostólica y corrigiendo a Bergoglio”.

¿Quién debería tomar la iniciativa, algún cardenal?

R. “Cuando un antipapa ha ocupado la sede de Pedro o el verdadero papa ha sido cuestionado, las cosas nunca han sido fáciles de resolver. La solución fue a veces armada, promovida por reyes y emperadores que apoyaban al auténtico papa. O bien, la solución llegó a través de un concilio ecuménico, como el Concilio de Constanza, que cerró el Cisma de Occidente. A veces bastaban los sínodos, como los de Reims y Piacenza, que reafirmaban al verdadero papa Inocencio II frente al antipapa Anacleto II.

Por supuesto, ahora no tenemos reyes católicos ni un emperador romano-germánico para tomar las armas. La única solución sería un Concilio Ecuménico. De lo contrario, los cardenales de hoy tendrán que aceptar, una tras otra, las etapas del proceso de desintegración y mutación del catolicismo hasta que tengan que ser cazados, so pena de dejar de ser católicos” (ver el ejemplo del “cuco” AQUÍ, n.d.r.).

Sin un sínodo, la Iglesia católica tendría que surgir de la nada, de forma catacumbal y clandestina, tal y como profetizó el Papa Ratzinger, abandonando la sede del Vaticano como la cáscara seca de una crisálida…

R. “Sí. Ese pusilusgrex (pequeño rebaño) será perseguido por el mundo y por la falsa Iglesia católica que sigue al falso papa. Lo mismo ocurrió con los cristianos en la época de Cristo y de los emperadores romanos, perseguidos por el imperio pagano y, al mismo tiempo, por los judíos, que consideraban a los cristianos como herejes. Esto volverá a ocurrir ahora, cuando los verdaderos católicos sean expulsados de las Iglesias por oponerse a la unión de la Iglesia con el mundo y el resto de las religiones. También serán perseguidos como cismáticos (por seguir a Benedicto XVI o a su sucesor) o fundamentalistas católicos”.

Así que hoy los cardenales cercanos a la tradición que no intervienen están sellando su propio destino. La obra de reforma de Bergoglio difícilmente se detendrá, ya se habla de intercomunión con los protestantes, parece que el dogma de la transubstanciación está a punto de anularse…

R. “Cierto. El 4 de agosto, Marco Tosatti informó AQUÍ sobre los rumores de que Bergoglio quiere promover la intercomunión, y que por esta razón ha dado instrucciones al nuevo Secretario del Culto Divino, el arzobispo franciscano Vittorio Francesco Viola, para que organice una comisión confidencial en septiembre, para que dentro de dos meses le informe directamente sobre los resultados delaslabores. Como se puede ver, la intención final sería crear una nueva liturgia ecuménica, en la que se acepte la doctrina protestante (para la que la Eucaristía es una mera comida o recuerdo de la Última Cena), y se cambien drásticamente las palabras de la consagración (ya se ha insertado un extraño rocío masónico en la segunda oración de consagración AQUÍ n.d.r.) PARA QUE DESAPAREZCA LA TRANSUBSTANCIACIÓN. Todo ampliamente predicho desde los tiempos del profeta Daniel: el cese delsacrificio perpetuo. Esto demuestra una vez más que estamos en tiempos escatológicos y quién es realmente Jorge Mario Bergoglio”.

CONCLUSIÓN

Ha pasado definitivamente a la historia la renuncia del Papa Ratzinger anque es al derecho canónico es inválida. Que se queira o no. Benedicto XVI sigue siendo el único Papa reinante, incluso si con “asiento impedido”. Ahora puede solo hacer dos cosas: o una renuncia válida, o abrir un nuevo cónclave legítimo con cardenales nombrados antes de 2013, o reanudar el ejercicio práctico del poder.

Bergoglio es un antipapa, (porque fue elegido por un cónclave inválido ya que la Sede no estaba vacante porque Benedicto no había abdicado) y nunca podrá hacer nada para remediar esta situación. Todos los actos importantes que ha realizado son inválidos a menos que Benedicto XVI los reconfirme, a su elección, una vez que recupere el poder efectivo.

Si se celebra un cónclave para elegir al sucesor de Bergoglio, se elegirá a otro antipapa: toda su línea de sucesión es antipapal. La Iglesia se transformará definitivamente en una nueva iglesia no católica y globalista. Muchos cardenales ligados a la tradición serán gradualmente expulsados o tendrán que dejar.
El próximo Papa real sólo será el sucesor de Benedicto XVI y podrá ser sólo elegido por un cónclave compuesto por cardenales válidos nombrados por Benedicto XVI y Juan Pablo II.
Incluido los cardenales inválidos que fueron nombrados por Bergoglio, será mejor que acepten la verdad y se pasen inmediatamente al lado de Benedicto, restaurándolo en el trono. Lo más probable es que vuelvan a ser nombrados cardenales por su lealtad al legítimo sucesor de Pedro. Y la Iglesia canónica (la que conocemos) se salvará.

De lo contrario, el próximo Papa verdadero tendrá que ser elegido, en situación de exilio, por el pequeño remanente leal al Papa Benedicto XVI y la verdadera Iglesia católica, purificada, tendrá que resurgir lentamente, como en los primeros siglos del cristianismo.

One thought on “El jurista Sanchez: Ratzinger es el Papa, los sucesores de Bergoglioserán todos antipapas”

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *


This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.